En esta edición de Cata de Noticias conversamos con Ricardo Lorenzetti, juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, sobre la controversia en torno a la Ley de Tierras, las decisiones judiciales vinculadas con Cristina Kirchner y la necesidad de completar las vacantes del máximo tribunal. Además, reflexionó sobre el papel de las redes sociales, la inseguridad y los desafíos que plantea el avance de la inteligencia artificial.
En diálogo con Cata de Elía y Juan Pablo Gallego, Lorenzetti aclaró que la Corte Suprema no se pronunció sobre el contenido de la Ley de Tierras, sino sobre cuestiones procesales relacionadas con las presentaciones judiciales. “Primero, la Corte no opinó sobre la Ley de Tierras”, afirmó. Según explicó, una de las presentaciones fue rechazada por falta de legitimación jurídica de quienes la impulsaron, mientras que otra instancia estuvo vinculada con la suspensión de un decreto de necesidad y urgencia, sin que se resolviera el fondo de la controversia.
Frente a las críticas que recibió el tribunal, el magistrado defendió su trayectoria en materia ambiental y recordó los antecedentes judiciales vinculados con el saneamiento del Riachuelo y la protección de los glaciares. “La Corte nunca puede ser pensada como alguien que vende tierras o que está en contra de los recursos naturales, porque nosotros hemos defendido los recursos naturales siempre”, sostuvo. Además, remarcó la continuidad de los criterios del máximo tribunal frente a los cambios de gobierno: “Pasaron cinco presidentes, pero la jurisprudencia de la Corte no cambió ni va a cambiar”.
La conversación también abordó la condena de Cristina Kirchner y el debate sobre su inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. Lorenzetti explicó que la intervención de la Corte se limitó al recurso de queja presentado ante el tribunal y que la decisión se tomó por falta de fundamentación, sin volver a analizar el fondo de la causa. Respecto de la discusión sobre la constitucionalidad de la inhabilitación, precisó: “Ese es un tema, pero en la Corte no se trató. Entonces nosotros no podemos opinar sobre eso”. En ese sentido, distinguió el debate político de las cuestiones jurídicas que efectivamente llegaron al tribunal. “Nosotros nos ajustamos a la ley, al derecho, a la Constitución. Entonces, hasta acá la Corte ya dijo lo que tenía que decir”, afirmó.
Otro de los puntos centrales fue la integración de la Corte Suprema, que actualmente funciona con tres de los cinco jueces previstos por la ley. “La ley dice que la Corte son cinco, somos tres. Obviamente hay que cubrir los cargos”, señaló Lorenzetti, quien también se manifestó a favor de incorporar mujeres al tribunal. “Es mejor que haya diversidad. Dentro de esa diversidad, la diversidad de género es buena”, sostuvo. El magistrado expresó reparos frente a una eventual ampliación de la Corte y planteó que la prioridad debería ser completar las vacantes existentes para preservar la estabilidad institucional y la seguridad jurídica. “Tres personas que decidimos de todo es demasiado poder”, advirtió.
Lorenzetti también reflexionó sobre el impacto de las redes sociales en la participación ciudadana y cuestionó lo que denominó “humo digital”, en referencia a las expresiones de protesta que no se traducen en acciones concretas. Si bien defendió la participación de la sociedad en los debates públicos, advirtió sobre los riesgos de que esa intervención quede limitada al espacio virtual. “¿Qué pasa si la gente lo único que hace es actuar en las redes? Las decisiones las toman otros”, señaló. En contraposición, destacó la importancia de utilizar los mecanismos institucionales y judiciales para impulsar cambios efectivos.
Consultado por la inseguridad y los debates sobre la edad de imputabilidad, el juez rechazó reducir la discusión a una confrontación entre políticas de mano dura y mano blanda. “¿Se puede resolver la seguridad con respeto de los derechos humanos? Sí”, afirmó, aunque aclaró que las respuestas deben contemplar el funcionamiento de todo el sistema. “Si no se lo aborda sistémicamente, no hay solución”, sostuvo. En ese marco, mencionó las dificultades del sistema penitenciario, la situación social y la necesidad de mejorar la coordinación entre las instituciones.
Sobre la inteligencia artificial, Lorenzetti advirtió acerca de sus posibles consecuencias sobre el empleo y la desigualdad. “Si aplicamos la inteligencia artificial como se viene ahora, va a haber un nivel de desempleo altísimo”, planteó. También defendió la importancia de preservar una perspectiva humanista frente a su expansión. “El problema de hoy no es que la inteligencia artificial sea superior a la humana o la reemplace, sino que los humanos nos asemejamos cada vez más a la inteligencia artificial”, reflexionó.
Finalmente, el magistrado llamó a recuperar la confianza en las instituciones y advirtió sobre los riesgos políticos de su deterioro. “Yo creo que el mensaje es que tengan esperanza, porque una de las grandes tragedias del siglo XXI es generar la desesperanza en las instituciones, y eso genera autoritarismo”, concluyó.
En «A qué darle bola», su tradicional repaso matutino por las noticias centrales del día, Reynaldo Sietecase cuestionó el silencio de Javier Milei frente al triunfo de Lula da Silva en las elecciones presidenciales de Brasil y advirtió sobre las consecuencias que esta postura podría tener para las relaciones bilaterales. El periodista destacó la importancia económica y comercial de Brasil para Argentina y criticó el alineamiento del Gobierno con la política exterior de Donald Trump.
Sietecase señaló que Milei y Trump son, hasta este momento, los únicos presidentes del continente que no habían reconocido públicamente la victoria de Lula. Consideró que la posición del mandatario argentino reviste especial gravedad por tratarse de Brasil, uno de los principales socios comerciales del país y un destino fundamental para las exportaciones nacionales. “Como Javier Milei decidió delegar las relaciones exteriores de Argentina a la administración norteamericana, Argentina quedó sin política exterior”, cuestionó. Y agregó: “Es una especie de gobernación virreinal, no un país con una política soberana e independiente”.
El periodista también se refirió a las declaraciones de Trump, quien calificó la elección brasileña como “amañada”, pese a que no se habían presentado pruebas que respaldaran esa acusación y a que el propio espacio de Bolsonaro había reconocido la derrota. Para Sietecase, este tipo de cuestionamientos forma parte de una estrategia política de sectores de ultraderecha que buscan deslegitimar los resultados electorales cuando les son adversos.
En ese sentido, planteó que podría existir una apuesta de más largo plazo para debilitar al próximo gobierno de Lula, que deberá enfrentar un Congreso en el que no cuenta con mayoría. También mencionó las tensiones con las grandes empresas tecnológicas, y la posibilidad de que el mandatario brasileño avance con nuevas regulaciones sobre el sector.
En su columna semanal en El lunes puede esperar, Cecilia Di Lodovico analizó el cierre de la cárcel de Devoto, el traslado de unos 1.400 detenidos al complejo penitenciario de Marcos Paz y las dificultades que surgieron durante el operativo, especialmente en relación con la atención médica, la continuidad de los estudios y las visitas familiares.
Después de casi un siglo de funcionamiento, la cárcel de Devoto comenzó a vaciarse en un operativo que el Gobierno completó en apenas cinco días, sin fugas ni incidentes graves. Sin embargo, 74 internos permanecieron en el establecimiento a la espera de que se confirmara una eventual visita del papa León. Entre las particularidades del traslado, Di Lodovico mencionó el caso de Guillermo Álvarez, conocido como “El Concheto”, quien fue llevado a Marcos Paz, regresó a Devoto por dos órdenes judiciales que exigían su permanencia allí y volvió a ser trasladado cuatro días después.
La periodista explicó que, si bien la Procuración Penitenciaria no cuestionó la decisión de cerrar Devoto, sí advirtió sobre la falta de planificación del operativo y reclamó garantías para preservar los tratamientos médicos, la educación y los vínculos familiares de los detenidos. Uno de los principales problemas señalados fue la dificultad de acceso al nuevo complejo, ya que el transporte público no llega hasta la entrada y los familiares deben caminar más de dos kilómetros desde la parada más cercana.
El traslado también generó un enfrentamiento entre el Gobierno y los organismos de control. Patricia Bullrich acusó al procurador penitenciario Ariel Cejas Meliare de obstaculizar el procedimiento y pidió explicaciones en el Senado. Desde la Procuración respondieron que su función es supervisar las condiciones de detención y garantizar el respeto de los derechos de los internos, no impedir una decisión del Poder Ejecutivo.
Después de una orden judicial, los organismos pudieron ingresar al complejo de Marcos Paz y señalaron demoras en la entrega de medicamentos y pertenencias, dificultades para continuar los estudios y problemas de acceso para las familias. Di Lodovico puso el foco en estas consecuencias y planteó que la rapidez del traslado, destacada por el Gobierno, no alcanza por sí sola para evaluar el éxito del operativo.
En ese sentido, la periodista remarcó que el cierre de Devoto era necesario, pero advirtió que el desafío no termina con el traslado de los presos. La nueva etapa también requiere garantizar condiciones adecuadas de detención, controles efectivos y la posibilidad de que los internos mantengan el contacto con sus familias.
En esta edición de Gambito de Datos conversamos con Sebastián Galmarini, diputado nacional por la provincia de Buenos Aires y referente del Frente Renovador, quien habló desde el búnker de Lula da Silva en San Pablo sobre el triunfo del presidente brasileño en la segunda vuelta electoral, las claves de su victoria y las enseñanzas que, según su mirada, deja el resultado para la política argentina.
En diálogo con Hernán Cappiello y Ariel Cohen, Galmarini describió la celebración que se vivía entre los seguidores de Lula. “El clima es de euforia total, hay una felicidad inagotable de todos”, expresó. Además, destacó la presencia de dirigentes y militantes de distintos países latinoamericanos que viajaron para acompañar al mandatario brasileño en un resultado que calificó como histórico, tanto por su importancia para Brasil como por sus implicancias regionales.
Consultado por las denuncias de fraude provenientes del bolsonarismo, el diputado les restó importancia y recordó que durante la jornada electoral ambos espacios habían solicitado extender el horario de votación en determinados distritos, por problemas vinculados con el transporte público y las fuertes lluvias. «En este momento me parece que es llorar sobre leche derramada”, afirmó.
Galmarini también resaltó la capacidad de Lula para construir una coalición amplia y sumar nuevos votantes entre quienes no habían participado en la primera vuelta o habían acompañado a otras fuerzas políticas. “La unidad es indispensable para ganar”, sostuvo, y agregó que esa unidad requiere ampliar la convocatoria más allá de los sectores que ya respaldan a un espacio. Para el dirigente, la elección brasileña constituye una experiencia que merece ser estudiada, especialmente por la importancia que adquirieron las redes sociales y la capacidad de movilizar a nuevos sectores del electorado.
Por último, Galmarini vinculó el resultado brasileño con el escenario político argentino y cuestionó la actitud del presidente Javier Milei frente a los procesos electorales de otros países. En particular, remarcó la importancia de preservar las relaciones diplomáticas y comerciales con Brasil, al que consideró un socio fundamental para la economía argentina. “Es una gran bocanada de oxígeno, de esperanza”, expresó sobre la victoria de Lula. Y concluyó con una definición sobre las próximas elecciones nacionales: “Espero que los argentinos tomemos este ejemplo, le ganemos a Milei en el 2027 y terminemos con esta triste novela que se está dando en nuestro país”.
En esta edición de El que calla otorga conversamos con Juan Pablo Lohlé, abogado, diplomático y exembajador argentino en Brasil, sobre la segunda vuelta presidencial en Brasil, la disputa entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, las diferencias entre ambos candidatos y las posibles consecuencias del resultado electoral para las relaciones políticas y comerciales con Argentina.
En diálogo con Marcelo Veneranda, Lohlé repasó la trayectoria política de Lula y destacó las transformaciones sociales que impulsó durante sus primeras presidencias, especialmente a través de programas de asistencia, ampliación del acceso a la educación y políticas de inclusión. Sin embargo, señaló que su tercer mandato se desarrolló en condiciones muy diferentes, tanto por las dificultades económicas como por la necesidad de conformar una coalición con sectores de centroderecha. También recordó las crisis políticas y los escándalos de corrupción que atravesó el Partido de los Trabajadores, y consideró que ambos candidatos llegan a esta elección con «mochilas» que pueden condicionar el voto.
Respecto de la segunda vuelta, el exembajador describió un escenario muy ajustado y advirtió que los respaldos de los candidatos eliminados en la primera elección no necesariamente se traducirán en votos para Bolsonaro. Según explicó, existe un segmento del electorado cuyas preferencias todavía pueden modificarse y que podría resultar decisivo. “Hay votos fidelizados y hay votos no fidelizados. Y el que define el voto hoy es el que no está fidelizado”, sostuvo. En ese sentido, consideró que la estabilidad económica e institucional constituye uno de los principales ejes de la disputa. “Lula tiene en el repechaje que está haciendo la ventaja de la experiencia y Bolsonaro tiene la ventaja de la juventud. Y que puede ser diferente al padre”, señaló.
La conversación también abordó el impacto que podría tener el resultado electoral sobre la relación bilateral con Argentina. Lohlé consideró que una victoria de Flávio Bolsonaro podría facilitar un mayor acercamiento político con Javier Milei, aunque remarcó que los vínculos comerciales y los acuerdos estratégicos entre ambos países deberían mantenerse independientemente de quién gobierne.
En ese marco, cuestionó que las diferencias ideológicas entre presidentes puedan afectar relaciones que responden a intereses de largo plazo. También advirtió sobre la importancia económica y diplomática de Brasil para Argentina y la necesidad de preservar una relación de cooperación con su principal socio regional. “Los países son más importantes que los presidentes”, sintetizó.
Por último, el diplomático se refirió a la política exterior de Milei y a las dificultades que, según su evaluación, genera la confrontación con dirigentes de otros países. Mencionó especialmente las tensiones con el gobierno español y planteó que los posicionamientos ideológicos del Presidente no siempre se traducen en beneficios diplomáticos.
En esta edición de Puerta Uno conversamos con Luisa Corradini, socióloga, doctora en Historia, especialista en geopolítica y corresponsal de La Nación en Francia, sobre las protestas y los episodios de violencia que atraviesan al país europeo, el avance de los movimientos extremistas y las tensiones internacionales.
En diálogo con Luis Cortina, Corradini sostuvo que los conflictos sociales que se manifiestan en Francia forman parte de un escenario de creciente inestabilidad en Europa. En ese contexto, planteó que existen actores internacionales y movimientos políticos interesados en debilitar el proyecto europeo construido después de la Segunda Guerra Mundial. “Hay mucha gente interesada en que Europa se derrumbe”, afirmó, y señaló especialmente a Vladimir Putin, Donald Trump y las extremas derechas europeas. Según su análisis, estos sectores, aunque responden a intereses diferentes, coinciden en su oposición a determinados valores e instituciones republicanos y democráticos de la Europa progresista.
La periodista también analizó la diversidad de actores que participan en las manifestaciones francesas. Distinguió entre los estudiantes que reclaman legítimamente mejores condiciones educativas, los grupos radicalizados que protagonizan episodios de violencia y los jóvenes de barrios pobres que atraviesan situaciones de pobreza y exclusión. En particular, se refirió a los llamados Black Blocs, a los que describió como grupos organizados que buscan confrontar con las instituciones republicanas. Además, advirtió sobre el papel de las redes sociales en la convocatoria y amplificación de los disturbios.
Corradini consideró que los episodios de violencia terminan favoreciendo políticamente a la extrema derecha francesa, que busca presentarse como una alternativa de orden frente a la conflictividad social: «Los únicos que ganaron en todo esto fueron los de la extrema derecha de Marie Le Pen que tiene 67% de intención de voto sin haber hecho nada»
También señaló que las desigualdad constituye el trasfondo de muchas de estas protestas: “Los barrios marginales, la pobreza que hay en los países desarrollados, las desigualdades que cada vez son peores. Evidentemente las explosiones sociales son comprensibles”. Sin embargo, advirtió que ese malestar puede ser aprovechado por fuerzas políticas con otros intereses. «A río revuelto, ganancia de pescadores. Y las redes sociales son perfectas para eso», concluyó