En una nueva columna en Asuntos Públicos,Victoria Terzaghi analizó el endurecimiento anunciado por el Gobierno a las empresas que operen bajo permisos kelpers, una decisión que dejó en evidencia la relevancia de Vaca Muerta y complica el avance del proyecto petrolero Sea Lion.
La periodista explicó que, tras el anuncio, distintas compañías de servicios especiales que actualmente trabajan en Vaca Muerta comenzaron a pronunciarse a favor de la posición argentina y aseguraron que no prestarán servicios para actividades británicas en las Islas Malvinas. Se trata de empresas que cumplen un papel central para las grandes operadoras petroleras y cuya participación resulta especialmente importante en desarrollos complejos como los proyectos offshore.
En ese escenario aparece Sea Lion, el proyecto petrolero ubicado al norte de las Islas Malvinas que avanzó con su decisión final de inversión a fines del año pasado. Terzaghi señaló que el desarrollo tendría un potencial estimado de alrededor de 230 millones de barriles y una producción proyectada de unos 60 mil barriles diarios. El recrudecimiento de la disputa y las nuevas advertencias argentinas abren ahora interrogantes sobre las compañías que podrían participar en su desarrollo, en momentos en que la cuestión Malvinas volvió a ganar protagonismo en la agenda internacional.
En esta edición de Asuntos Públicos conversamos con Diego Coatz, economista y director ejecutivo de I+D (Industria y Desarrollo), sobre la caída de la actividad industrial, la pérdida de empleo formal y el contraste entre las dificultades que atraviesa la economía real y un escenario favorable en materia de exportaciones y disponibilidad de dólares.
En diálogo con Silvia Naishtat, Coatz analizó los últimos datos de industria y construcción y señaló que los resultados de julio fueron incluso peores de lo esperado. Según explicó, desde hace poco más de un año sectores como la industria, el comercio, la construcción y los servicios registran importantes dificultades, con consecuencias sobre el mercado laboral y la supervivencia de las empresas. Estimó que se están perdiendo entre 10 mil y 12 mil empleos formales por mes y que unas 3.300 empresas industriales podrían cerrar durante este año.
El economista describió la evolución de la actividad como un “serrucho”, con algunos meses de leves mejoras que no logran modificar una tendencia general de estancamiento. Según señaló, la economía real acumula una caída cercana al 3% en el último año y, aunque algunos sectores podrían mostrar una recuperación durante agosto, el punto de partida continúa siendo muy bajo. “Puede eventualmente tocar un piso, pero uno bajo que no te va a frenar el drenaje y los problemas en el mercado de trabajo y la situación de las empresas”, advirtió.
Coatz destacó, sin embargo, que esta situación se produce en un contexto macroeconómico que presenta oportunidades importantes. A la maduración de Vaca Muerta y las inversiones vinculadas con el RIGI se sumó una mejora extraordinaria en los precios internacionales de productos que exporta la Argentina. Según sus estimaciones, el país superará este año los 100 mil millones de dólares en exportaciones y alcanzará un superávit comercial superior a los 25 mil millones, unos 12 mil millones más de lo que se proyectaba inicialmente. Esa disponibilidad de divisas contribuye a estabilizar las variables financieras y coincide con una desaceleración de la inflación, pero todavía no logra trasladarse a la actividad. “Tenés un shock de exportaciones muy positivo, pero eso hay que traducirlo a políticas que incentiven la actividad económica. Estamos desaprovechando la oportunidad”, sostuvo.
Para aprovechar esa oportunidad, planteó como necesario que la estabilidad macroeconómica comience a traccionar sobre la inversión, el crédito, la obra pública y la situación de las empresas. También advirtió que la competencia industrial internacional ya no puede pensarse únicamente como una disputa entre compañías privadas, debido al creciente peso de los Estados en la promoción de sus sectores productivos. En particular, señaló que una parte significativa de la expansión de las grandes compañías manufactureras está asociada a incentivos públicos y que esa proporción es todavía mayor en el caso de China. “Hoy un industrial no compite contra otro industrial de otro país, sino contra Estados que quieren que sus empresas ganen mercados”, concluyó.
En esta edición de Asuntos Públicos conversamos con Adriana Serquis, diputada nacional por Río Negro de Fuerza Patria, física y expresidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), sobre la situación del sistema científico argentino, los retiros voluntarios en el organismo y el futuro de proyectos estratégicos vinculados con la tecnología nuclear.
En diálogo con Silvia Naishtat, Pablo Maas y Mabel Thwaites Rey, Serquis describió como “desolador” el panorama que atraviesa el área de Ciencia y Tecnología y cuestionó la fuerte reducción de los recursos destinados al sector. Según señaló, el presupuesto de la función Ciencia y Técnica pasó de representar alrededor del 0,3% del PBI en 2023 al 0,14%, lejos de los objetivos establecidos por la legislación vigente. A esto sumó la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, despidos, renuncias y, recientemente, la apertura de retiros voluntarios en la CNEA.
La diputada advirtió especialmente por la salida de investigadores y profesionales altamente especializados. “Nos encontramos con jóvenes que nos dicen que no ven futuro, que invirtieron parte de su vida en formarse y ahora se quedan afuera”, señaló. En ese sentido, sostuvo que la situación resulta particularmente grave en el sector nuclear, un área que durante décadas logró mantenerse como una política estratégica del Estado argentino y que desarrolló capacidades tanto en generación de energía como en medicina nuclear e investigación.
Serquis puso como ejemplo el proyecto CAREM, el reactor modular pequeño desarrollado en la Argentina que, según explicó, podía posicionar al país entre los actores con capacidad propia para desarrollar y eventualmente exportar este tipo de tecnología. Sin embargo, cuestionó que el proyecto haya quedado detenido y desfinanciado mientras parte del personal especializado comienza a emigrar hacia empresas extranjeras. “En ningún país del mundo entienden por qué Argentina está dejando de lado estos proyectos y por qué estamos dejando ir a la gente formada”, afirmó.
Por último, planteó que el desarrollo de sectores como Vaca Muerta o la minería no será suficiente para garantizar un crecimiento sostenido si la Argentina no logra incorporar conocimiento y tecnología a sus recursos naturales. En ese sentido, defendió la inversión en ciencia como una herramienta económica y estratégica para el país. “Aunque explotes Vaca Muerta y la minería, si a todo eso no le agregás conocimiento y tecnología, no va a servir para un verdadero despegue”, concluyó.
En una nueva columna en Asuntos Públicos, Victoria Terzaghi analizó el creciente desembarco de capitales estadounidenses en Vaca Muerta y la disputa entre Estados Unidos y China por ganar influencia en un sector cada vez más estratégico para la Argentina.
La periodista puso el foco en la llegada de Peter Thiel, empresario tecnológico estadounidense que adquirió alrededor de 1,2 millones de acciones de Vista, la petrolera que conduce Miguel Galuccio y que se encuentra entre las principales productoras de crudo de Vaca Muerta. A ese movimiento se suman nuevas inversiones vinculadas a compañías norteamericanas, entre ellas la alianza de Continental Resources con el socio mayoritario de Phoenix Global Resources, empresa que también proyecta aumentar su actividad en la formación neuquina.
Terzaghi explicó que este creciente interés estadounidense no puede analizarse únicamente desde el punto de vista económico. En las últimas semanas, el embajador Peter Lamelas generó una polémica al plantear que una cooperativa eléctrica de Neuquén debía rescindir un contrato con Huawei, en una señal de la presión de Estados Unidos para limitar la presencia de empresas chinas en sectores considerados estratégicos.
En ese contexto, la periodista señaló que Neuquén se convirtió en uno de los escenarios argentinos donde la competencia entre ambas potencias se observa con mayor claridad. A la presencia china en la provincia se suma una instalación financiada por Estados Unidos para tareas de defensa civil y asistencia ante emergencias, que también generó polémica.
De esta manera, Terzaghi planteó que detrás del crecimiento de las inversiones en Vaca Muerta comienza a jugarse una discusión que excede al petróleo y al gas. El desarrollo energético de Neuquén también empieza a quedar atravesado por la disputa entre Estados Unidos y China por ampliar su influencia sobre sectores estratégicos de la Argentina.
En esta edición de Asuntos Públicos conversamos con Víctor Volman, economista especializado en educación y director ejecutivo de Argentinos por la Educación, sobre la situación del sistema educativo argentino, los problemas de aprendizaje en la escuela primaria y secundaria y los desafíos para mejorar la calidad educativa.
En diálogo con Silvia Naishtat, Pablo Maas y Mabel Thwaites Rey, Volman destacó que la Argentina mantiene niveles elevados de escolarización y que en los últimos diez años aumentó del 62% al 75% la proporción de jóvenes que completan la secundaria. Sin embargo, advirtió que el panorama cambia cuando se incorpora la calidad de los aprendizajes. “Argentina viene desempeñándose muy bien en incluir niños en la escuela, pero cuando mezclamos esos resultados con los aprendizajes aparecen problemas graves”, explicó.
Según detalló, de cada 100 chicos que comienzan la primaria, apenas 10 terminan la secundaria en el tiempo esperado y con los conocimientos mínimos de Lengua y Matemática. El problema, además, comienza mucho antes: al finalizar la primaria, solamente la mitad alcanza los aprendizajes básicos esperados y ya en tercer grado alrededor de uno de cada dos alumnos presenta dificultades de comprensión lectora. “Si uno no logra los niveles básicos de aprendizaje en la primaria, es muy difícil que en la secundaria pueda adquirir conocimientos más complejos”, sostuvo.
Volman también advirtió que la Argentina perdió terreno respecto de otros países de América Latina. Recordó que en 1997 ocupaba el segundo lugar de la región en las evaluaciones educativas analizadas, mientras que en 2019 cayó al décimo puesto. En ese sentido, rechazó que exista una contradicción inevitable entre incorporar más alumnos y mejorar la enseñanza. “No hay trade off entre cobertura y calidad. Se puede mejorar la cobertura mejorando también el aprendizaje”, afirmó.
Por último, planteó que revertir esta situación requiere sostener los recursos destinados a educación, pero también discutir cómo se utilizan. Destacó la necesidad de priorizar la alfabetización, fortalecer la formación y las condiciones laborales docentes y contar con mejores datos para dirigir los recursos hacia los alumnos y escuelas que más los necesitan.
En esta edición de Asuntos Públicos conversamos con Tomás Casas i Klett, profesor de la Universidad de St. Gallen y director del China Competence Center, sobre el Índice de Calidad de las Élites, una herramienta que mide hasta qué punto los sectores con mayor poder económico y político de cada país crean valor o, por el contrario, extraen rentas de la sociedad.
En diálogo con Silvia Naishtat, Pablo Maas y Mabel Thwaites Rey, Casas i Klett explicó que el índice evalúa 151 países a partir de cerca de 150 indicadores vinculados al poder y a la creación de valor. Según señaló, observan modelos de negocio y estructuras de poder: cuánto innovan, cuánto invierten, qué nivel de productividad generan, cómo funcionan sus mercados y hasta qué punto contribuyen al desarrollo general.
Al analizar el caso argentino, destacó que el país cuenta con instituciones de buena calidad y mecanismos de control político relativamente sólidos. Sin embargo, sostuvo que el principal problema aparece en la esfera económica. Según explicó, la Argentina logró avances en materia de estabilización macroeconómica, pero todavía no genera nuevas fuentes de riqueza a nivel micro. “Las élites argentinas están balcanizadas, fracturadas. No hay un pacto de Estado”, sostuvo, al señalar que las reformas suelen modificarse cada vez que cambia el Gobierno.
Casas i Klett también comparó ese escenario con otras grandes economías. Destacó que China combina un Estado muy poderoso con una elevada capacidad para generar infraestructura, servicios y competencia económica, mientras que Estados Unidos conserva una gran vitalidad gracias a su capacidad para crear nuevas élites vinculadas a la tecnología y la inteligencia artificial. En Europa, en cambio, advirtió que las élites no lograron invertir con la misma velocidad en los sectores que definirán el Siglo XXI.
Por último, consideró que el eje económico mundial se está desplazando cada vez más hacia Asia. “Este es el siglo asiático”, sostuvo, y planteó que Occidente deberá aprender de como se manejan en aquellas economías, sociedades y élites.