En una nueva emisión de “Todo en Off” por Neutral, el periodista Ramón Indart analizó el clima político que atraviesa al oficialismo tras semanas marcadas por filtraciones, internas y operaciones cruzadas. El foco estuvo puesto en la reunión de la mesa política del Gobierno y en el intento de mostrar una imagen de unidad luego de varios episodios de tensión dentro del círculo más cercano a Javier Milei.
Durante el programa, Indart sostuvo que el Tedeum del 25 de Mayo funcionó como un “show de fotos” donde cada sector del oficialismo buscó exhibir cercanía con el Presidente para bajar el ruido interno. En ese contexto, mencionó especialmente la presencia de Manuel Adorni, Martín Menem, Patricia Bullrich y Santiago Caputo dentro de una mesa política ampliada que intenta ordenar una estructura cada vez más atravesada por disputas de poder.
El análisis también se detuvo en la lógica comunicacional del Gobierno y en cómo las redes sociales se transformaron en el principal escenario de las operaciones políticas. A propósito de los audios filtrados vinculados al Presidente, Indart remarcó que hoy “carpetear” dirigentes es mucho más sencillo que en otros tiempos y que muchas veces resulta imposible identificar quién impulsa esas maniobras.
Además, hubo espacio para hablar de las tensiones entre La Libertad Avanza y el PRO, especialmente a partir de la figura de Diego Santilli, a quien describió como uno de los pocos dirigentes capaces de moverse entre ambos espacios sin romper del todo con ninguno. También ironizó sobre la construcción de imagen dentro del oficialismo, desde las apariciones públicas de Adorni hasta las puestas en escena pensadas para mostrar cohesión política.
Como invitado de la semana estuvo el periodista Eduardo Aliverti, con quien Indart mantuvo una extensa charla sobre el escenario político actual, el desgaste del Gobierno y las posibilidades de reconfiguración de la oposición. Durante la entrevista, Aliverti aseguró que no ve hoy a Javier Milei en condiciones de ser reelecto y advirtió sobre el nivel de violencia discursiva que domina el debate público, aunque también planteó que todavía falta demasiado tiempo para sacar conclusiones electorales definitivas.
En paralelo, el episodio volvió a reflejar una idea que atraviesa habitualmente el streaming de Indart: la política argentina actual se juega tanto en la gestión como en la narrativa pública. En ese escenario, cada gesto, cada foto y cada mensaje terminan teniendo un peso político propio, especialmente en un gobierno donde las tensiones internas siguen abiertas.
El tradicional brindis de la semana fue para “Uvita” Fernández, en un cierre relajado marcado por referencias futboleras y humor político.
En una nueva edición de El que calla otorga, Marcelo Veneranda puso el foco en las tensiones internas que atraviesan al oficialismo y en la creciente sensación de desorden alrededor del círculo más cercano a Javier Milei.
El disparador fue la polémica alrededor de la cuenta de Twitter @periodistarufus, vinculada a operaciones dentro del universo libertario y que había apuntado duramente contra Santiago Caputo y otros sectores del Gobierno. La controversia escaló de tal manera que el propio Presidente tuvo que intervenir públicamente para defender a Martín Menem, acusado de manejar dicha cuenta, y asegurar que todo había sido “prefabricado”. “Yo no le mentí al Presidente”, respondió Menem, obligado a aclarar la situación por tercera vez en la semana.
Sin embargo, Veneranda destacó que quien habló directamente de mentiras al Presidente fue el Gordo Dan —Daniel Parisini—, uno de los influencers más cercanos al oficialismo y particularmente ligado a Santiago Caputo.
El editorial también retomó el caso Adorni, que ya lleva más de dos meses ocupando la agenda pública. Veneranda recordó que Manuel Adorni había prometido presentar su declaración jurada para aclarar las sospechas sobre su patrimonio, algo que todavía no ocurrió. “Pasaron 74 días desde que empezó el escándalo Adorni y no hace más que hacerle daño al Gobierno”, planteó.
A partir de allí, el periodista trazó un mapa del poder oficialista: Santiago Caputo manejando áreas sensibles vinculadas a inteligencia, Adorni como articulador del gabinete, Menem conduciendo Diputados y Patricia Bullrich en el senado. Incluso mencionó el vínculo entre Karina Milei y sectores de la Corte Suprema a través de Juan Bautista Mahiques.
“Si Milei está en el centro de una rueda, los radios que lo conectan con los distintos poderes parecen no ser del todo sinceros”, concluyó Veneranda.
En una nueva emisión de Todo en Off por Neutral, el periodista Ramón Indart volvió a meterse de lleno en las internas políticas que atraviesan al oficialismo y al peronismo, en una jornada marcada por el análisis de las disputas de poder dentro del Gobierno y el impacto que esos conflictos tienen sobre la gestión.
Durante el programa, Indart puso el foco en la feroz interna entre el sector que responde a Santiago Caputo y el armado político vinculado a Martín Menem y Karina Milei. Según explicó, el conflicto escaló al punto de suspender una mesa política del Gobierno y exponer operaciones cruzadas, acusaciones por manejo de cuentas falsas en redes sociales y filtraciones internas.
Indart describió un escenario donde la disputa dejó de ser solamente política para transformarse en una pelea pública y permanente amplificada por Twitter y el ecosistema digital libertario. En ese marco, sostuvo que el presidente Javier Milei aparece cada vez más distante de la tarea de ordenar esas tensiones, mientras distintos sectores del oficialismo buscan consolidar poder propio.
El análisis también incluyó una mirada sobre el desgaste político y discursivo del Presidente. A partir de declaraciones de Elisa Carrió, Indart planteó que parte de la dirigencia comienza a preguntarse si Milei puede sostener a largo plazo el nivel de confrontación permanente que mantiene tanto con opositores como con periodistas y actores políticos.
En paralelo, el conductor se detuvo en la interna del peronismo bonaerense y en la creciente disputa entre Axel Kicillof y el sector alineado con Cristina Fernández de Kirchner. Según explicó, la exmandataria enfrenta un problema central: no tiene hoy un candidato competitivo para disputar el liderazgo interno del peronismo frente al crecimiento político de Kicillof, que ya aparece como el dirigente con mayor volumen electoral dentro del espacio.
Además, el episodio dedicó un tramo importante al histórico atraso en la expansión del subte porteño. A partir de los cruces entre Patricia Bullrich, Jorge Macri y Horacio Rodríguez Larreta, Indart analizó cómo el propio PRO terminó exponiendo las contradicciones de casi dos décadas de gestión en la Ciudad respecto a la infraestructura de transporte.
A lo largo del streaming, la conclusión volvió a girar sobre una idea recurrente: la política argentina atraviesa una etapa donde las internas, las redes sociales y la construcción de poder conviven en tiempo real, muchas veces afectando la capacidad de gestión y profundizando la fragmentación dentro de los propios espacios políticos.
En una nueva edición de El que calla otorga, Marcelo Veneranda puso el foco en la multitudinaria marcha universitaria que volvió a instalar el debate por el financiamiento de las universidades públicas y el rol del Estado frente al ajuste.
El periodista repasó algunos de los datos que marcaron la movilización y eligió definirlos como “conceptos para recordar”. Según explicó, las transferencias del Estado a las universidades cayeron un 45% entre diciembre de 2023 y marzo de 2026, mientras que los salarios docentes perdieron casi un 38% de poder adquisitivo frente a la inflación acumulada. “Es como si no les hubieran pagado 19 salarios”, sintetizó.
En ese contexto, advirtió que los salarios universitarios ya se encuentran en el nivel más bajo de los últimos 23 años y que hoy son los peores del Estado Nacional y también de América Latina. “Un país que fue faro de la educación universitaria hoy paga los peores salarios”, señaló.
Veneranda también vinculó el conflicto universitario con otra discusión de fondo: el rol de la Justicia. Recordó que el documento leído durante la marcha apuntó directamente a la Corte Suprema para que intervenga frente al incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, sancionada por el Congreso y posteriormente vetada por Javier Milei.
A partir de allí, el editorial se detuvo en una decisión administrativa firmada por Manuel Adorni y Luis Caputo que recortó partidas presupuestarias aprobadas por el Congreso en áreas como educación, universidades, alfabetización y salud. Sin embargo, destacó una excepción: “El Poder Judicial y el Ministerio de Justicia fueron los únicos que recibieron más fondos”, remarcó.
“Es el mismo Poder Judicial que tiene que decidir si está mal incumplir la Ley de Financiamiento Universitario, si está mal enriquecerse en el poder o si hubo delitos en ANDIS o en Libra”, planteó.
Por último, el periodista se refirió a la situación de los hospitales universitarios y denunció que, pese a que el Gobierno asegura estar al día, aún no transfirió los fondos previstos por ley. “Negarse a pagar implica negarse a cumplir una ley”, recordó.
Por ende, concluyó: “Por eso es tan importante que la motosierra no toque a la Justicia. No vaya a ser que un día los jueces nos digan que está mal incumplir la ley”.
En su habitual streaming, el periodista Ramón Indart volvió a poner el foco en las tensiones internas del oficialismo y analizó cómo la disputa entre los distintos sectores de poder dentro del Gobierno empieza a tener consecuencias directas sobre la gestión.
El análisis giró alrededor del enfrentamiento que atraviesa al núcleo más cercano de Javier Milei, especialmente entre el esquema político que responde a Karina Milei y el armado vinculado a Santiago Caputo. Según se planteó, la convivencia entre ambos sectores dejó de ser una tensión subterránea para transformarse en una disputa cada vez más visible.
En ese contexto, se describió un oficialismo atravesado por operaciones cruzadas, diferencias estratégicas y discusiones sobre quién controla realmente las decisiones políticas y comunicacionales del Gobierno. La pelea ya no se limita a nombres puntuales, sino que alcanza el funcionamiento mismo del esquema libertario.
Uno de los puntos centrales fue el rol de la militancia digital y de los sectores más duros vinculados al oficialismo, que comenzaron a cuestionar abiertamente a dirigentes cercanos a Karina Milei. Según se explicó, parte de ese universo considera que el armado político tradicional choca con la lógica original del mileísmo y busca disputar espacios de influencia dentro del Gobierno.
Al mismo tiempo, el episodio expuso cómo esas internas empiezan a trasladarse a áreas sensibles de gestión. Se mencionaron ministerios paralizados, decisiones demoradas y proyectos políticos que quedan atrapados en disputas internas antes de avanzar. En ese marco, la discusión dejó de ser únicamente ideológica para convertirse en un problema operativo.
El análisis también se detuvo en el impacto que tienen las redes sociales y el streaming sobre la política actual. La exposición permanente, las filtraciones y los cruces públicos aceleran los conflictos y vuelven más difícil contener las diferencias puertas adentro, algo que —según se planteó— termina debilitando al propio oficialismo.
En paralelo, se abordó el escenario económico y el desafío que enfrenta el Gobierno para sostener el equilibrio fiscal mientras aparecen señales de tensión en sectores productivos e industriales. Allí se advirtió sobre el riesgo de que el deterioro del empleo y el desgaste político terminen condicionando la estabilidad del modelo económico.
Como cierre, el episodio dejó una conclusión que atraviesa buena parte de la coyuntura libertaria: el principal desafío del Gobierno ya no parece ser únicamente la oposición, sino la dificultad para ordenar su propia estructura de poder en medio de una interna que crece y se vuelve cada vez más visible.
En una nueva edición de Gambito de Datos, Hernán Cappiello analizó cómo el caso Adorni empezó a modificar no solo la agenda política, sino también el clima interno dentro del oficialismo y el posicionamiento de los distintos actores de cara al 2027.
Si bien en términos económicos, el panorama ofrece algunos indicadores positivos para la Casa Rosada. El dólar continúa estable, el Banco Central logró acumular reservas, la inflación parece haber retomado una desaceleración en abril y el riesgo país perforó los 500 puntos. Sin embargo, según planteó Cappiello,“El ruido político es mucho mayor”.
En ese contexto, señaló que el reloj electoral empezó a adelantarse tanto en la oposición como dentro del propio Gobierno. Del lado del peronismo ya comienzan a aparecer discusiones sobre una posible reorganización del espacio, con sectores vinculados al massismo y el albertismo. Sobre el gobernador bonaerense, destacó su reciente paso por la Feria del Libro, donde —según describió— “generó mucha emoción entre quienes estuvieron presentes”.
Pero el foco principal del editorial estuvo puesto en la crisis interna dentro del oficialismo a raíz del caso Adorni y el enfrentamiento cada vez más visible entre Patricia Bullrich y el núcleo duro libertario. Cappiello reconstruyó una escena clave ocurrida en la última reunión de Gabinete: luego de que Milei ratificara públicamente desde Estados Unidos que Adorni “no se iba a ir ni en pedo” del Gobierno, volvió a defenderlo frente a sus ministros y se retiró sin permitir intervenciones.
“Bullrich pidió hablar, Milei le dijo que no lo interrumpa, terminó y se fue”, relató Cappiello. Según contó, fue el propio Adorni quien luego dio por terminada la reunión y habilitó a quienes quisieran retirarse. Pero Bullrich tomó la palabra para exigir que el jefe de Gabinete presentara su declaración jurada de bienes.
“Bullrich no tolera más el stalinismo libertario de los Milei”, afirmó Cappiello, en referencia al esquema de obediencia interna que domina hoy dentro del oficialismo. Y fue más allá: “Bullrich es una rebelde. Lo fue del peronismo, de Montoneros, del PRO y ahora lo es del mileísmo”, sostuvo.
En paralelo, el conductor destacó que la ministra comenzó a mostrar movimientos propios pensando en el escenario electoral de la Ciudad de Buenos Aires. Esta semana recorrió Villa Lugano junto a Pilar Ramírez, dirigente cercana a Karina Milei.
“Todo empieza a crujir”, sintetizó Cappiello. Y aunque aclaró que la situación judicial de Adorni todavía podría resolverse favorablemente más adelante, advirtió que el desgaste político ya parece difícil de revertirse en el corto plazo.