En su habitual streaming, el periodista Ramón Indart volvió a poner el foco en las tensiones internas del oficialismo y analizó cómo la disputa entre los distintos sectores de poder dentro del Gobierno empieza a tener consecuencias directas sobre la gestión.
El análisis giró alrededor del enfrentamiento que atraviesa al núcleo más cercano de Javier Milei, especialmente entre el esquema político que responde a Karina Milei y el armado vinculado a Santiago Caputo. Según se planteó, la convivencia entre ambos sectores dejó de ser una tensión subterránea para transformarse en una disputa cada vez más visible.
En ese contexto, se describió un oficialismo atravesado por operaciones cruzadas, diferencias estratégicas y discusiones sobre quién controla realmente las decisiones políticas y comunicacionales del Gobierno. La pelea ya no se limita a nombres puntuales, sino que alcanza el funcionamiento mismo del esquema libertario.
Uno de los puntos centrales fue el rol de la militancia digital y de los sectores más duros vinculados al oficialismo, que comenzaron a cuestionar abiertamente a dirigentes cercanos a Karina Milei. Según se explicó, parte de ese universo considera que el armado político tradicional choca con la lógica original del mileísmo y busca disputar espacios de influencia dentro del Gobierno.
Al mismo tiempo, el episodio expuso cómo esas internas empiezan a trasladarse a áreas sensibles de gestión. Se mencionaron ministerios paralizados, decisiones demoradas y proyectos políticos que quedan atrapados en disputas internas antes de avanzar. En ese marco, la discusión dejó de ser únicamente ideológica para convertirse en un problema operativo.
El análisis también se detuvo en el impacto que tienen las redes sociales y el streaming sobre la política actual. La exposición permanente, las filtraciones y los cruces públicos aceleran los conflictos y vuelven más difícil contener las diferencias puertas adentro, algo que —según se planteó— termina debilitando al propio oficialismo.
En paralelo, se abordó el escenario económico y el desafío que enfrenta el Gobierno para sostener el equilibrio fiscal mientras aparecen señales de tensión en sectores productivos e industriales. Allí se advirtió sobre el riesgo de que el deterioro del empleo y el desgaste político terminen condicionando la estabilidad del modelo económico.
Como cierre, el episodio dejó una conclusión que atraviesa buena parte de la coyuntura libertaria: el principal desafío del Gobierno ya no parece ser únicamente la oposición, sino la dificultad para ordenar su propia estructura de poder en medio de una interna que crece y se vuelve cada vez más visible.
En este episodio de Reportelli Podcast, Andres Ridois—una de las mentes más disruptivas del vino argentino— recorre su historia, sus decisiones y la filosofía que lo llevó a transformar marcas en experiencias.
Desde sus comienzos creando etiquetas icónicas hasta el salto hacia proyectos propios, la charla revela cómo el vino se convirtió en su lenguaje para conectar, provocar y construir identidad. Entre anécdotas de la industria, momentos clave de su carrera y una mirada profundamente personal sobre el éxito y la libertad, aparece una idea central: el vino no es solo lo que hay en la botella, sino todo lo que lo rodea.
A lo largo de la conversación, Ridois comparte su visión sobre la creación de valor en el mundo del vino, donde el storytelling, el diseño y la emoción juegan un rol tan importante como el líquido en sí. Desde proyectos como Judas o Mil Demonios hasta su paso por grandes grupos y su búsqueda de independencia, el episodio expone el detrás de escena de un creador que desafía las reglas y apuesta por lo diferente. Una charla intensa, provocadora y llena de definiciones que invita a repensar cómo se construyen las marcas y qué significa realmente hacer vino hoy. 🍷
En un contexto internacional atravesado por la guerra en Medio Oriente, subas en los precios de los combustibles y nuevas tensiones inflacionarias a nivel global, en esta edición de El lunes puede esperar, conversamos con Alberto Ruskolekier, doctor en Ciencias Económicas y analista internacional, para entender el rol de las grandes potencias en este escenario y el impacto geopolítico del petróleo.
Ruskolekier explicó que el conflicto actual entre Estados Unidos e Irán tiene raíces históricas profundas, que se remontan a la revolución iraní de 1979 y al secuestro de funcionarios de la embajada norteamericana en Teherán. Según detalló, las tensiones volvieron a agravarse a partir del crecimiento del programa nuclear iraní y de las sospechas internacionales sobre el enriquecimiento de uranio por encima de los límites establecidos en el acuerdo firmado en 2015.
En ese marco, el especialista puso el foco en el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. “Lo que pasa en el estrecho de Ormuz afecta a todo el mundo”, afirmó, y explicó que cada señal de escalada o distensión en la región impacta directamente sobre el precio del barril y, en consecuencia, sobre la inflación global. “Si sube la inflación, suben las tasas de interés, los alimentos, el combustible y prácticamente todos los precios”, advirtió.
El analista también se refirió al impacto desigual que este escenario genera sobre distintas potencias. Señaló que Rusia encontró cierto alivio económico gracias a la suba del petróleo, especialmente por sus exportaciones a China, mientras que el gigante asiático perdió acceso a fuentes de crudo barato provenientes de Venezuela e Irán. “China sigue abasteciéndose, pero perdió ese petróleo con descuento que tenía”, explicó.
Por último, destacó que el conflicto vuelve a mostrar la centralidad estratégica del petróleo en el escenario internacional. “Más importante que tener reservas es controlar el flujo”, sostuvo, y remarcó que Estados Unidos hoy ocupa un lugar privilegiado como principal productor mundial de crudo. En ese sentido, concluyó: “Los países no tienen amigos, tienen intereses”.
En una nueva edición de Gambito de Datos, Hernán Cappiello analizó cómo el caso Adorni empezó a modificar no solo la agenda política, sino también el clima interno dentro del oficialismo y el posicionamiento de los distintos actores de cara al 2027.
Si bien en términos económicos, el panorama ofrece algunos indicadores positivos para la Casa Rosada. El dólar continúa estable, el Banco Central logró acumular reservas, la inflación parece haber retomado una desaceleración en abril y el riesgo país perforó los 500 puntos. Sin embargo, según planteó Cappiello,“El ruido político es mucho mayor”.
En ese contexto, señaló que el reloj electoral empezó a adelantarse tanto en la oposición como dentro del propio Gobierno. Del lado del peronismo ya comienzan a aparecer discusiones sobre una posible reorganización del espacio, con sectores vinculados al massismo y el albertismo. Sobre el gobernador bonaerense, destacó su reciente paso por la Feria del Libro, donde —según describió— “generó mucha emoción entre quienes estuvieron presentes”.
Pero el foco principal del editorial estuvo puesto en la crisis interna dentro del oficialismo a raíz del caso Adorni y el enfrentamiento cada vez más visible entre Patricia Bullrich y el núcleo duro libertario. Cappiello reconstruyó una escena clave ocurrida en la última reunión de Gabinete: luego de que Milei ratificara públicamente desde Estados Unidos que Adorni “no se iba a ir ni en pedo” del Gobierno, volvió a defenderlo frente a sus ministros y se retiró sin permitir intervenciones.
“Bullrich pidió hablar, Milei le dijo que no lo interrumpa, terminó y se fue”, relató Cappiello. Según contó, fue el propio Adorni quien luego dio por terminada la reunión y habilitó a quienes quisieran retirarse. Pero Bullrich tomó la palabra para exigir que el jefe de Gabinete presentara su declaración jurada de bienes.
“Bullrich no tolera más el stalinismo libertario de los Milei”, afirmó Cappiello, en referencia al esquema de obediencia interna que domina hoy dentro del oficialismo. Y fue más allá: “Bullrich es una rebelde. Lo fue del peronismo, de Montoneros, del PRO y ahora lo es del mileísmo”, sostuvo.
En paralelo, el conductor destacó que la ministra comenzó a mostrar movimientos propios pensando en el escenario electoral de la Ciudad de Buenos Aires. Esta semana recorrió Villa Lugano junto a Pilar Ramírez, dirigente cercana a Karina Milei.
“Todo empieza a crujir”, sintetizó Cappiello. Y aunque aclaró que la situación judicial de Adorni todavía podría resolverse favorablemente más adelante, advirtió que el desgaste político ya parece difícil de revertirse en el corto plazo.
En una nueva edición de Cata de Noticias, Cata de Elía repasó algunos de los principales temas económicos de la semana, en un contexto donde el Gobierno busca mostrar señales de recuperación y atraer inversiones.
Por un lado, analizó los últimos datos difundidos por el INDEC, que mostraron una suba del 3% en la industria y del 4,4% en la construcción durante marzo. Si bien estas cifras reflejan cierta recuperación tras la caída registrada en febrero, también exponen un escenario todavía marcado por la volatilidad y fuertes diferencias entre sectores de la economía.
En ese contexto, el Gobierno volvió a poner el foco en la necesidad de atraer inversiones para reactivar la actividad. Javier Milei anunció el envío de un “Super RIGI”, un proyecto más ambicioso que el régimen actual, que incorporaría nuevos sectores y ampliaría los beneficios para las empresas que inviertan en el país.
A esto se sumaron las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien aseguró que comienza a verse una mejora más generalizada en distintos indicadores y ratificó la apuesta oficial por sostener el rumbo económico actual.